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Vamos a visitar en estas páginas los restos de un largo pasado histórico. Hablar sobre la historia de Formentera no es trabajo fácil, pues no existe una historia global escrita. Existen, eso sí, estudios sobre épocas concretas que tienen una indudable importancia, pero existen todavía algunas épocas oscuras en nuestra historia. Para empezar, hay dos cuestiones a tener en cuenta al hablar de nuestra historia: la relación entre la historia de Formentera con la de Ibiza, sobre todo a partir del siglo X, y la discontinuidad de presencia humana en la isla. Ésta estuvo prácticamente deshabitada durante dos largos periodos, con una presencia humana muy reducida e incluso nula. El primero es anterior a la conquista romana y corresponde con la época cartaginesa de Ibiza; el segundo abarca desde principios del siglo XV hasta principios del siglo XVIII, época en que se inicia la repoblación.
Sepulcro megalítico de Ca Na Costa
En estos últimos años se han llevado a cabo una serie de excavaciones arqueológicas que han dado una nueva luz sobre los periodos más remotos de la presencia humana en Formentera. Antes de estos descubrimientos se pensaba que, en contraste con el resto de las Baleares, lo más antiguo era de la época púnica. Pero en el verano de 1974 se descubre el monumento megalítico de Ca Na Costa, muy importante actualmente. En La Mola hay un recinto de 70 m de extensión donde la cerámica de superficie hallada coincide con la de Ca Na Costa.
Respecto al primer periodo en que la isla sufrió una reducción importante de población, es una época oscura de la que no se conoce apenas nada. En cambio, para Ibiza es bien conocida ya que se produjeron importantes cambios culturales y humanos. La fundación como ciudad-factoría cartaginesa data del año 654 a. C., el dominio cartaginés durará hasta el 123 a.C., en que Ibiza pasa a ser ciudad federada de Roma, pero como la conquista romana no fue en sentido destructivo, la cultura cartaginesa continua hasta el 200 d.C., aproximadamente. En la pitiusa mayor los restos cartaginenses son cuantiosos; en cambio, en Formentera, son bastante reducidos.
A pesar de su existencia, no hay datos como para hacer una recopilación histórica de la época. Los restos encontrados son cerámica en su mayoría, no se han encontrado tumbas ni viviendas que darían testimonio de la existencia aquí de una población fenicia. Por lo que hasta hoy es un enigma de nuestra historia, sobre lo que hay mucho que aclarar.
Periodo tardorromano. Esta época fue difícil para las Baleares, pues sufrirían diversas dominaciones: pueblos visigodos, bizantinos, vándalos, etc. De esta época hay referencias no confirmadas sobre la existencia en La Mola de un monasterio vándalo en el siglo V o VI. De esta misma fecha data la pila bautismal de la iglesia de Sant Francesc, de alabastro importado y que es copia del estilo bizantino, aunque hecha de forma un poco rústica. La procedencia de esta pila no está muy clara y hay algunos que sostienen que procede del citado monasterio. Existe también restos de un pequeño castillo o "castellum" en la zona de Es Caló, de época romana.
El siguiente fue el dominio árabe, que duró desde finales del siglo X hasta el siglo XIII. De este periodo quedan abundantes restos: norias, pozos, cementerios, lápidas fúnebres, silos para guardar el grano, cerámica pintada, lucernas, etc. Tampoco en esta época cesaron los actos de rapiña de los piratas. Entre ellos es especialmente conocido el saqueo a la cueva "d'es Fum", en que tres barcos vikingos al mando del príncipe Sigurd de Noruega atacaron y saquearon la cueva, matando a sus defensores y llevándose los tesoros en ella guardados; esto ocurría en el 1118.
Plano del Castellum de Can Pins, fortificación de origen romano.
En 1235 se produce la Reconquista de las Pitiusas bajo el reinado de Jaime I. El jefe de la expedición era el arzobispo Guillerm de Montgrí. Esta presencia durará en nuestra isla hasta el siglo XV, en que se produce la despoblación. De ésta época es la capilla románica de "Sa Tanca Vella", construida en 1336 y actualmente restaurada como monumento histórico, situado en las afuera de Sant Francesc. Las hipótesis sobre los motivos de despoblación del siglo XV pudieran ser por la grave crisis económica y social que afectaba a Cataluña a mediados del siglo XIV y al aumento de la piratería en el mar Mediterráneo. Desde este momento y hasta principios del siglo XVIII Formentera permanece sin habitantes de una forma continuada.
Había guardas de vigilancia, pues la isla era frontera entre Ibiza y las tierras de más allá del mar. Nuestra isla no era más que una avanzadilla en la defensa de Ibiza.
En 1695 un decreto oficial inicia el proceso repoblador. La Corona hace donación a dos ibicencos, Marc Ferrer y Toni Blanc, de una parte de la isla. Anteriormente hubo otros intentos de repoblación en los siglos XV, XVI y XVII, pero nadie quería venir debido a la inseguridad. Pero después aparece una coyuntura favorable: disminuye considerablemente la piratería y, por lo tanto, la inseguridad, por lo que favorece el proceso repoblador de Formentera, que durará hasta el siglo XVIII. De esta época nos han quedado cinco torres de vigilancia y defensa. En tiempos de guerra había milicias y en tiempos de paz solamente vigilantes que avisaban de la menos novedad. Poco a poco fueron llegando pobladores que se instalan en nuestras tierras. Podríamos considerar a Marc Ferrer como "padre" de los formenterense actuales. A Partir de 1726 se funda el primer núcleo estable de población, en Sant Francesc. Puede decirse que empieza la historia moderna de la isla.